La moda y su reflejo


Estamos acostumbrados a pensar en la moda como un aspecto superficial de la sociedad, que se vincula estrictamente con la estética y el buen gusto. Pero desde esta perspectiva se descuida cómo cada hecho histórico se ha visto plasmado en ella. En esta nota se repasan los distintos eventos que, de alguna manera, influenciaron la moda del siglo XX y sus décadas posteriores.

A lo largo de la historia, la moda ha tenido dos miradas muy distintas. Por un lado, la mayor parte de la sociedad la ve como una expresión de frivolidad y buen gusto de cada individuo. Pero hay una mirada mucho más profunda, que la relaciona con los procesos sociales, culturales y económicos que hacen que sus ciclos varíen. De esta manera, podemos observar cómo cada período histórico también se manifiesta en la forma de vestir.

En el transcurso del siglo XX, la moda sufrió infinitos cambios asociados no solo a movimientos artísticos y culturales como pudieron ser las vanguardias, sino también, relacionados con eventos políticos y económicos que marcaron la vida de las sociedades en Europa, EEUU e influyeron en toda América. Durante los primeros años, las mujeres vestían una indumentaria asociada a la de la Era Victoriana en Inglaterra durante el siglo XIX. Estos trajes, herederos de una silueta opresiva, empezaban a ser rechazados por la figura de una mujer que comenzaba a independizarse y a tratar de ocupar un lugar cada vez más cercano al del hombre.
PAUL POIRET Y EL ADIÓS AL CORSET

La famosa silueta reloj de arena, así denominada por las curvas creadas por el corset, encontró su mayor adversario en la figura del diseñador y artista francés Paul Poiret. Este hombre fue una de las figuras claves a la hora de la liberación femenina del corset. Hacia el año 1909 no solo había librado a la mujer de esta ajustada prenda, sino que además, había impuesto una nueva moda con influencias orientales y clásicas que mostraban un despertar femenino.
Este modisto trabajó su empresa con los parámetros que puede tener cualquier marca de moda actual: desfiles, presentaciones a través de catálogos y hasta la creación de su propio perfume. Fue él quien impuso el concepto de imagen corporativa en una marca de moda. Asimismo, dejó el camino abierto a nuevos diseñadores que protagonizaron los cambios surgidos después de la primera guerra mundial.
COCO CHANEL y las prendas masculinas en el vestuario femenino

FIN DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL:
Una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, la posición de la mujer había cambiado sustancialmente. Lejos estaba esa mujer dependiente de un hombre, atrapada en prendas ajustadas y aprisionada en un corset. Ahora necesitaba trabajar, bailar y disfrutar. Los años locos recibieron una nueva moda que se despierta en la figura de una de las diseñadoras más emblemáticas del siglo XX: Coco Chanel.
Gabrielle Chanel, tal su nombre de pila, promovió la moda femenina a un nuevo lugar. Si Poiret había sido la liberación, Chanel fue la vanguardia y sus nuevos conceptos hicieron que una mujer pudiera verse elegante y femenina usando prendas del vestuario masculino como pantalones, blazers y jerseys. Estas prendas se acompañaron con un corte de pelo a la garconne y una actitud desafiante como puede verse en personalidades de la época como Peggy Guggenheim.
LA ESCASEZ DE LA POSTGUERRA Y SU CORRELATO EN LA MODA
A partir de 1930, o lo que puede denominarse época de entreguerras y hasta el año 1939, la indumentaria sufrió cambios repentinos influenciados en su mayoría por los aspectos económicos que derivan de la crisis del 30 y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.
Desabastecimiento de telas y escasez de materiales para la creación de accesorios, generan una moda más austera con una tendencia hacía la sastrería de corte recto. La mujer se vuelve al traje sastre con una línea de hombros amplia que podría simular una militarización de aquel traje lánguido y festivo de la década del 20. Ya no había dinero para vestidos confeccionados al bies con miles de godets, sino que había que cuidar la cantidad de tela para la confección de las prendas de toda la familia.
Llegaron a existir restricciones por parte de los distintos gobiernos en donde las mujeres amas de casa debían respetar una cierta cantidad de tela y avíos para la confección de uniformes escolares y prendas de vestir para la familia. No es casual que la mujer se adaptó a una silueta mucho más seria y apagada, era hora de la discreción. La única demostración de lujo podía verse a través de los accesorios en piel y cuero, que al llevar poca cantidad de material estaban permitidos.
De esta manera podemos observar cómo un proceso bélico provoca transformaciones políticas, culturales y económicas por las cuales se reflejan situaciones sociales diarias como puede ser la moda.
CHRISTIAN DIOR Y EL RETORNO AL BRILLO

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la mujer vive un nuevo período: la vuelta al glamour. Cansada de las restricciones y la austeridad, se permite lo que puede ser un retroceso sobre sus ideales de independencia, dejándose llevar por la moda impuesta por un nuevo diseñador llamado Christian Dior. Es él quien acarrea a la mujer hacia un mundo de lujo y exceso. Aquí la moda es un reflejo de la prosperidad económica alcanzada por Estados Unidos, luego de la segunda guerra. Amas de casa vestidas de fiesta para recibir a sus maridos, comprando electrodomésticos de última generación y viviendo una fantasía que duraría poco.
LA REVELACIÓN JUVENIL Y EL NACIMIENTO DE UN NUEVO PARADIGMA DE LA MODA
Hacia mediados de los 50, las generaciones de jóvenes nacidas durante el famoso Baby Boom ven a sus padres como un modelo antiguo y deciden manifestarse en contra de todo lo impuesto por el mundo adulto. Una vez más, la moda es testigo de un cambio social.
El adulto deja ser el modelo a seguir y es el joven quien toma la iniciativa y a quien finalmente los diseñadores tienen como referencia. En dicho momento de la historia, el atuendo de este joven vanguardista se manifiesta con faldas plato, jeans y camisas para la mujer.
Si se lee detenidamente, se verá que a lo largo de esta nota los hombres han pasado inadvertidos. Ello es porque el líder de la indumentaria masculina había estado hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial compuesta por el terno o el traje de tres piezas. En esta instancia, el hombre recién recobra un lugar en los cambios que se provocan en el mundo de la moda, y los jóvenes comienzan a vestir jeans, remeras blancas de algodón arremangadas y camperas de cuero.
Las siguientes décadas vieron a estos muchachos repartirse en distintos movimientos culturales, artísticos y sociales, generando una multiplicidad de estilos en la moda. Desde hippies, mods y punks hasta los psicodélicos o yuppies surgidos en la década de los 80.
Si nos adentramos en los años 60, podemos ver la manifestación de la indumentaria a modo de uniforme bélico. Parkas militares, trajes entallados, corbatas finitas y un corte de pelo con patillas, forman el ideal de un Mod. Estos personajes surgen de la calle y se manifestaban a través de la ropa, una actitud reaccionaria, de guerra hacia los patrones establecidos. Recordemos que eran los años del fracaso de EE. UU. en Vietnam, de la consolidación de la clase media, de la contracultura y los movimientos estudiantiles; la experimentación y la Guerra Fría.
Aquí la moda comienza a hacer el camino inverso: de la calle a la pasarela. Atrás quedaron los años en que las mujeres usaban sólo lo que el diseñador de moda les presentaba. La juventud busca una identidad a través de la indumentaria y lo logra con propuestas que renuevan la silueta y hacen estragos en el mundo adulto.
La minifalda de Mary Quant se pone en escena como el plato fuerte de las mujeres de corta edad y acompaña el descubrimiento de la píldora anticonceptiva. Este es momento de liberarse en todo sentido y la manera de vestir acompañaba el sentimiento.
Una vez instaurada la revolución juvenil las nuevas camadas tuvieron que hacer un esfuerzo a la hora de provocar y un buen ejemplo para demostrarlo es el movimiento punk. Surgidos en EE. UU. e Inglaterra esta nueva juventud lleva la transgresión al extremo. Vestidos en telas vinílicas, cueros, remeras rotas, tachas, estampados provocativos con motivos que van desde la violencia a la pornografía a peinados escandalosos, encarnan quizás el movimiento que hizo más ruido en el siglo XX. Esta tribu urbana representa a miles de jóvenes que durante los años 70 sufrieron la falta de trabajo, y revelándose contra el modelo a seguir impuesto por sus padres, salieron a la calle a manifestarse a través de la música, el arte y la moda. Incluso hasta el día de hoy podemos ver en las pasarelas y en la calle otras formas de mostrar este movimiento.
LOS YUPPIES, EL CONSUMISMO DESMEDIDO Y EL POWER DRESSING
En la sociedad actual, la moda no escapa al cambio continuo y se acelera a medida que pasa el tiempo. Los períodos estéticos duran cada vez menos tiempo y tienden a renovarse, buscando la aceptación y el consumo inmediato. Uno de los grupos más adeptos a las prácticas de consumo y modelos a seguir durante la década de los 80 fueron los denominados Yuppies. Mujeres y hombres en sus 30, que muy lejos del pensamiento punk decidieron abrazar la cultura del capitalismo y explotarla a su máximo nivel. Estos representantes del consumo en una década de excesos, llenaron sus vidas con trajes de hombros anchos combinados con zapatillas Nike último modelo. Posicionados en grandes empresas como gerentes y CEOs manejaban el mundo financiero y a su vez mostraban su poder a través del vestir, es por eso que a ese tipo de indumentaria se la denomina Power Dressing (Vestido Poderoso). Esta década es quizás la última etapa del siglo XX que se mostró de manera tan fiel en la indumentaria.
LA ACTUALIDAD: CUNA DEL ESTILO PROPIO
Entrados los años 90, las estéticas se multiplicaron y el individualismo y narcisismo se manifestaron en estilos particulares para cada joven. El grunge, el minimalismo, el estilo rave y miles de otras estéticas aparecieron para poner en juego una característica netamente posmoderna: el collage y la búsqueda en el pasado. Todas estas nuevas modas, retoman elementos de modas anteriores y vuelven a aparecer en una forma más frívola y desentendida de su concepción original.
Según el sociólogo inglés Ted Polhemus: “Hoy en día vivimos algo denominado el Supermarket Style, donde cada individuo retoma lo que más le gusta de periodos anteriores y crea en si mismo una moda”.
A veces es difícil tratar de reflexionar sobre el presente porque uno es parte de él, pero está claro que la moda va hacia un camino de diversificación donde cada persona no tiene que seguir lo impuesto por un diseñador o marca, sino que puede mezclar los estilos que más le gustan o que siente más afines a su personalidad. No estamos hablando de dejar de consumir o no ser influenciados por la moda, pero sí de poder elegir entre distintas corrientes y crear una nueva forma de manifestación a través del ser individual. Tanto las marcas como los diseñadores independientes, tientan al consumidor a crear sus propios outfits.
En un mundo globalizado pero individualista, la idea de crearse así mismo parece ser la nueva fuente de ganancias del mundo de la moda. Infinitos blogs aparecen para sustentar la idea de que cada persona puede ser ahora una celebridad. Las bloggers de moda muestran sus conjuntos día a día con la idea de influenciar a sus seguidores. Si antes los diseñadores eran aquellos que queríamos consumir y seguir, ahora son estas jóvenes que con cámara en mano, nos llevan a creer que sus conjuntos son para todos por el hecho de haber surgido del anonimato.
MODA DESDE 1920 HASTA 2010
100 AÑOS DE MODA





